Sitiodesordos.com.ar

¿CÓMO LEERLES A LOS SORDOS?

Atrás
Home


Resumen de la jornada realizada el 8 de abril de 2003 por la Dra. Kristina Svartholm [1].

La Dra. Kristina Svartholm es profesora especialista en enseñanza de segundas lenguas, gramática y lingüística. Investiga sobre la adquisición del sueco como segunda lengua, la  lengua de señas sueca y sueco escrito. Trabaja en estos temas en la Universidad de Estocolmo, Suecia, desde hace 25 años.

En Suecia hay 9 millones de habitantes, nacen 50/60 sordos profundos por año (sin contar a los hipoacúsicos)[2]. La educación consta de:

  • Escuela obligatoria (corresponde a nuestra EGB), compuesta por 9/10 grados (9 para los oyentes, 10 para los sordos).

  • Escuela secundaria/ polimodal, compuesto por 3 o 4 grados (3 para los oyentes, 4 para los sordos).

  • Universidades, otra educación superior.

En todo el país hay 5 escuelas para sordos y una escuela secundaria especializada para sordos, donde aprenden sueco e ingles. Toda la educación es bilingüe, las clases se dictan en lengua de señas, aprenden sueco escrito y comprensión lectora de ese idioma y durante la educación secundaria, además, ingles escrito. El 90% de los egresados de la escuela obligatoria (EGB) asiste a la escuela secundaria/ polimodal.

A la educación superior y/o universitaria asiste el 40% de oyentes egresados del polimodal, el 12-15% de los sordos egresados, y el 4-5% de los hipoacúsicos egresados.

Estas cifras llaman la atención si consideramos que a los hipoacúsicos les podría ser menos dificultoso, pero la mayoría se encuentra con dificultades de comprensión y terminan abandonando la educación superior. Los sordos en cambio, inmersos en la lengua de señas desde pequeños presentan menos dificultades y pueden continuar mejor sus estudios. El problema surge entonces en cómo ayudar a los hipoacúsicos para que sigan la educación superior incorporándolos a la lengua de señas.

El departamento que funciona en la universidad de Estocolmo estudia la gramática y el uso de la lengua de señas. Como así también  el bilingüismo en los sordos, la lectura, la lengua de señas y la escritura. Enseña a los docentes a enseñar. También se dictan cursos sobre sueco y cómo enseñar escritura y lectura del sueco a los sordos. 

Los alumnos de estos cursos son tanto oyentes como sordos, se da en lengua de señas. En Suecia esta es una lengua muy respetada y se enseña en algunas escuelas de oyentes.  

Alfabetización del niño sordo 

Viendo la alfabetización desde una perspectiva amplia, el niño sordo llega hasta un nivel de lenguaje similar al que alcanza un niño oyente de 9 o 10 años. Es muy difícil que logre superar ese nivel.

En Suecia después de diez años de escolaridad (en escuela para sordos) se toma un examen idéntico al que se toma en la escuela obligatoria (EGB) a los oyentes, lo que es injusto para quienes trabajan con sordos ya que para ellos, el sueco es su segunda lengua. No están en igualdad de condiciones y no tienen la misma competencia lingüística. Es como si se tomara en Argentina, al finalizar la EGB, el mismo examen en idioma inglés que se le toma a los niños ingleses de la misma edad.

Según estos exámenes, el 50% de los sordos igualan el nivel de lectura de los oyentes. Podríamos decir que están alfabetizados en cuanto a la lectura. Y esto se debe a que están inmersos desde chicos a la lengua de señas dentro de un encuadre bilingüe, favoreciendo la relación entre la competencia de la lengua de señas y la escritura.

En EEUU  se realizó una investigación con 150 sordos a los que se les tomó una evaluación en Lengua de Señas Americana (ASL) y una evaluación en inglés escrito, y se estudió la correlación entre el desempeño en la ASL y en inglés. Quienes mostraron buenas habilidades en inglés fueron quienes tenían una buena competencia lingüística en ASL.

En Canadá, Cummings describe al bilingüismo de los niños oyentes como un “doble iceberg de la competencia bilingüe”.

En la base está la competencia subyacente común que tiene el individuo en su cerebro de ambas lenguas. Si tiene una buena compe-tencia lingüística en la lengua 1 (lengua natural/ lengua materna), se puede “usar” esta L1 para el aprendizaje de la lengua 2 (segunda lengua). Lo que uno utiliza al aprender una segunda lengua es la punta del iceberg que vemos sobre el mar. Esto explica por qué si no hay un buen manejo de la primera lengua, no se llegará a una buena competencia en la segunda lengua.

 

Después de que el niño estuvo inmerso en la lengua de señas durante todo el jardín de infantes, se enseñará la lengua escrita, pues es visual y va a ser la de mas fácil acceso para el niño sordo, y luego la lengua oral.  

Los niños sordos con componentes sobreagregados no están contemplados en los planes a los que aquí se refieren. En Suecia, algunos están en escuelas de sordos y otros en escuelas de oyentes. Pero una gran mayoría concurre a escuelas especializadas en niños con retardo mental.  

Es importante desarrollar la segunda lengua cuando empieza la escuela (6 años). La lengua de instrucción es la lengua de señas y los que enseñan son profesores sordos y profesores de áreas.

Cuando se detecta la sordera se difunde la lengua de señas, por medio de cursos a los padres, se les da un salario para asistir a los mismos. Una persona visita a la familia para ayudar con la lengua de señas (puede ser una persona sorda, profesora de la escuela, o intérprete).

Los niños menores de 6 años asisten a guardería para sordos donde se trabaja puramente en lengua de señas y la usan todos. Otros maestros estimulan la audición en el niño.  

Enseñanza de la Lectura 

La enseñanza de la lectura comienza cuando el niño ingresa a la escuela (6 años), pero la alfabetización comienza mucho antes, ya desde el jardín de infantes. En la educación inicial se hace una introducción a la lengua escrita (se realizan listas de compras, se “leen” instructivos para realizar una receta de cocina, se leen cuentos en lengua de señas, etc.). Es muy importante leerles a los sordos desde preescolar, buscar un espacio para la lectura. Se les lee y además se muestra el contenido del libro o de la revista. Se les “cuenta” en lengua de señas pero se les muestra la escritura y las imágenes para que vayan relacionando el contenido con lo escrito, aunque aún no sean capaces de leer por sí mismos.

Las personas que trabajan con sordos deben aprender cómo leerles a los niños sordos, aprender los conceptos básicos sobre cómo funciona la lengua de señas y la lengua escrita.

Se deben usar libros desde que los niños son pequeños. Primero hay que saber de qué trata el contenido del cuento, después se cuenta en lengua de señas el contenido, se muestran las imágenes y el texto escrito para que entiendan que texto es igual al significado, que la letra conlleva a un significado.

 

 

 

 

 

 

 

 Si nunca nadie les leyó antes, cuando se les presenta un texto en la escuela primaria,  es como si nos mostrasen un texto en japonés.

Para el niño sordo, la forma de aprender la lengua de la sociedad en la que vive, es a través de un texto, porque éste comunica algo y el docente debe mostrarle qué comunica.

En el jardín de infantes se espera que el niño entienda al texto como forma de comunicación, su significado global. Luego (en la escuela obligatoria o EGB) descubrirá la relación entre el contenido y el texto. Es importante que el niño sordo acceda a la lengua escrita para desarrollar su input lingüístico en la segunda lengua, o sea, activar aquello que está en el cerebro (relación palabra-significado). Esto se logrará a través de la escritura, pues  la lengua hablada por ser una lengua auditiva, no es significativa para los sordos.

Antes de ingresar al mundo de la lectoescritura, el niño adivina que hay en la lengua escrita y hay que alentarlos a esto. Cuando empiezan a leer, leen el texto junto con sus maestros y lo traducen en lengua de señas. Cuando se lo llevan a su casa se les dice que traten de leerlo y que descubran qué dice. Cuando vuelve a la escuela, cada uno de ellos ha encontrado cosas diferentes en el texto, por eso pueden armar un rompecabezas con lo que cada uno encontró.

La docente incentiva a cada chico para que descubra cómo trabajar con el texto, pues el tiempo y la forma serán diferentes en cada uno. Si se trabaja sólo la palabra aislada, el texto pierde su significado.

El niño oyente desarrolla su competencia lingüística a través de los sonidos (sonido – letra – palabra – significado). Al descomponer el código traduce letra a sonido y encuentra el componente léxico.

En el niño sordo en cambio, no se puede esperar esto, y por esa razón no se puede enseñar de la misma manera que al niño oyente. Pues solo aprendería la correspondencia sonido - palabra pero no entendería el significado que eso tiene.  La forma de trabajo apuntará a enseñar a construir componentes lingüísticos y gramaticales a través de la visión. El sordo ve palabras en el papel y construye visualmente en el contexto. Se trabaja el texto como un TODO. Es decir que apuntamos al contenido total del texto y no a cada palabra. Se señalan las palabras desconocidas para el niño, se pregunta y el niño dice “no la conozco” pero no necesita saber que quiere decir si  entiende el contexto. La traducción del texto no debe ser palabra por palabra; se debe dar importancia al significado global, si se hace una traducción palabra por palabra (palabra –seña), se pierde el significado del texto.

En el momento de leer, el niño sordo presenta dificultades diferentes a los niños oyentes, puede confundir una palabra con otra si visualmente son parecidas pero se puede dar cuenta si la entiende dentro del contexto, (o sea su significado en el contexto).

En el niño sordo inmerso en un sistema bilingüe, estos errores no ocurren. Son muy críticos en su lectura pues aprendieron habilidades metalingüísticas y discuten los significados de las palabras. El maestro marcará las diferencias, les mostrará el diferente significado de cada una de ellas, se discute sobre la palabra “parece igual pero no”, si es singular o plural, femenino o masculino, etc. Este es un trabajo grupal que se realiza  dentro del aula con el maestro, pues se trata que ellos mismos vayan “descubriendo la lengua”, guiados por el docente. Para ello se realizan  discusiones acerca de los textos y las palabras, y esto es posible gracias a que el niño y los maestros utilizan la lengua de señas. 

Los alumnos sordos tienen dos materias en el área de lengua: lengua de señas sueca (LSS) y Lengua sueca.  Comparan estructuras gramaticales en lengua de señas y en sueco. Se trabaja con materiales de enseñanza especialmente preparado para sordos. Texto (para la escritura) y videos (para la lengua de señas) que se pueden trabajar por partes.

Los textos no son textos adaptados y simplificados porque son aburridos. Son textos ordinarios para niños, o textos especiales para sordos (pues hablan sobre sordos) no están lingüísticamente adaptados o simplificados.

La lengua fónica es trabajada en forma individual por la fonoaudióloga. Trabaja con el sueco que los niños conocen previamente.  Tienen mayor comprensión del sueco escrito que del sueco oral.

La lectura es contenido, por ello no tratamos de encontrar un significado para cada palabra ni su sonido. De lo contrario solo se llega a la parte superficial del texto.

¿Es recomendable el uso de la dactilológía? La dactilología puede ser una de las formas de acceso a la lectoescritura.  A los 3 o 4 años el niño es capaz de aprender su nombre deletreado como  un conjunto, sin entenderlo como unidades separadas (letra por letra). Primero tendrá acceso a la lengua escrita y luego lo entenderá como deletreo. Pero no se debe caer en una castellano señado, para ello es muy importante hablar sobre el significado del texto. Se deja de lado el texto, se “habla” de su contenido utilizando la lengua de señas, y luego se vuelve al texto, para ver como se escribe ese contenido. 

Enseñanza de la Escritura 

Cabe aclarar primero que en Suecia todas las familias tienen teléfono de textos aún antes de que el niño entre en la etapa de lectoescritura. Lo utilizan al principio para comunicarse con asociaciones de sordos, pues tienen un contacto frecuente con ellas desde que se enteran que tienen un hijo sordo.

Por lo tanto es mas fácil demostrarles que la escritura sirve para comunicarse. En primer grado pueden escribir si quieren pero no están obligados. Primero tienen que aprender esa lengua. No podrán producir, si antes no tienen el imput lingüístico de esa lengua que hasta el momento les es casi desconocida. La lectura le da ese imput. Luego serán capaces de escribir.

El escribir será un proceso colectivo dentro de la clase. Cada uno escribe pero pueden consultar con la docente y compañeros. Primero charlan sobre una noticia (en lengua de señas), luego la escriben, discuten entre todos y la maestra escribe en el pizarrón. Se trata de que ellos se den cuenta de sus errores.

En esta primera etapa se les permite utilizar la letra que quieren (imprenta, cursiva, mayúscula, minúscula, etc.), se corrigen algunas cosas, pero no todos los errores para no decepcionarlos, para que no pierdan interés en la escritura.

En la computadora escriben textos más largos, pues ésta le da  posibilidad de volver y corregir. Pueden por ejemplo, recontar una historia de fantasía que le contaron. Es importante que puedan (oyentes y sordos) ver la calidad del texto, y no calidad entendida como exactitud. Hablamos de calidad en los siguientes sentidos:

  • Calidad comunicativa. Cuál es el contenido del texto, el niño será consciente de quién es el interlocutor y de la finalidad del texto.

  • Calidad en cuanto al contenido. Si es difícil o no (en cuanto a lo cognitivo), si sólo escribe cuentos, etc.

  • Calidad lingüística, exactitud – complejidad. Relación entre exactitud y complejidad. Cuanto más complejo sea el texto, menos exacto estará.

  • Estrategias para la comunicación. Ver si el alumno intenta introducir variantes.

  • Regla para la escritura. Deletreo, pronunciación.

No se señalan todos lo errores. Se van nombrando diferentes errores en diferentes tipos de textos. Si hay muchos errores, el maestro solo marcará algunos.

Los  niños trabajan en forma conjunta, por lo que pueden marcarse los errores entre ellos, discutir la gramática, etc. Pero igualmente antes de exponer su texto, se consulta al niño, que es el escritor, para que autorice a trabajar con su producción escrita.  

Las reglas gramaticales se introducen de a poco en los textos y desde la lengua de señas se introducen sucesivamente con la lectura de textos, es decir que estas reglas aparecerán desde la  práctica, y no enseñadas porque sí, fuera de contexto.

Una y otra vez se vuelve sobre los puntos difíciles (por ejemplo tiempos verbales) reglas que no se explicarían en una primera lengua pero sí cuando se trata de una segunda lengua.  Es decir, que hay reglas que no se explicarían a un niño que tiene el español como primer lengua, pero sí cuando debe adquirirlo como segunda lengua.

Es importante que el niño entienda el significado y por que están escribiendo.

Los objetivos para la escuela obligatoria también se aplican en las escuelas para estudiantes con discapacidad auditiva / visual y problemas del lenguaje. Ellos son responsables de asegurar que todos los alumnos, que son sordos o tienen disminución auditiva, al terminar la escuela

·        Son bilingües, es decir, pueden leer (comprender) lengua de señas y sueco así como expresar pensamientos e ideas tanto en lengua de señas como en lengua escrita.

·         Pueden comunicarse en ingles escrito.

Currículum de 1994 para el sistema escolar obligatorio. Ministerio sueco de educación y ciencia. 

En cuanto a los textos, es importante recalcar, se deberán elegir en cuanto a su contenido de acuerdo al interés y edad del alumno, y por cuán  simple es. El texto debe ser interesante para el alumno, de acuerdo a sus inquietudes y edad. 

Lengua de señas 

En 1981 se adopta la lengua se señas sueca como lengua de instrucción en Suecia. Se declara la obligatoriedad de la lengua de señas y sueco escrito, previo trabajo de asociaciones y padres con las autoridades. Ellos “empujaron” para que esto se de.

Es una cuestión de derechos humanos. La aceptación de la lengua de señas es la aceptación del otro.

La lengua de señas es accesible para el sordo. La lengua de la sociedad no es accesible en su forma oral, pero es derecho humano aprender la lengua del resto de la sociedad. Es el derecho de los sordos utilizar la lengua de señas.

Al hablar de lengua de señas es importante aclarar que se puede describir una lengua aunque no tenga forma escrita. Cuando uno mira la lengua de señas hay, aparte del vocabulario, muchos más componentes con contenido gramaticales de lo que uno podría imaginar.

         Al enseñar lengua de señas a los docentes, se puede (o se debe) hacer un estudio de la lengua que no hacemos con el niño.

En cuanto a rasgos gramaticales, se pueden observar:

  • la cara: sus expresiones y rasgos gramaticales (aseveración, negación)

  • movimientos del cuerpo: balanceo del cuerpo,

  • movimiento de la cabeza, etc.

Todos estos elementos tienen contenido gramatical. Los movimientos de la cabeza por ejemplo, de acuerdo a quién me estoy dirigiendo o de quién estoy hablando. Si estoy hablando de un niño probablemente inclinaré levemente la cabeza hacia abajo como mirando a alguien de menor estatura.[3] 

El sordo adulto en la escuela 

La persona sorda necesita identificarse culturalmente y lingüísticamente con otros sordos. Los niños necesitan adultos sordos con los cuales identificarse.

Para los padres, también es importante la presencia de sordos adultos, ya que podrán ver cómo vive un sordo adulto y adónde puede llegar (a qué es capaz) su hijo.

En Suecia la introducción de adultos sordos en la escuela como maestros o como auxiliares no es desvalorizada por los maestros oyentes. Dentro del aula, sordos y oyentes intercambian conocimientos sobre sus lenguas: el sordo habla de la lengua de señas, y el oyente sobre el sueco. Trabajan en forma conjunta.

Por ello es importante la presencia de un adulto sordo y que los chicos vean diferentes personas en diferentes contextos usando la lengua de señas.


[1] Este resumen ha sido elaborado por la Prof. María de los Ángeles Varela.

[2] En la provincia de Buenos Aires hay 13.755.993 habitantes. Hay 14 escuelas de sordos e hipoacúsicos y 51 servicios agregados.

[3] En una oportunidad observe a una joven sorda que contaba a otra, una conversación que había sostenido con una amiga (en lengua de señas) y al describir lo “charlado” con ella, miraba al vació como si estuviera hablando con ella.